El lunes, 01 de julio, las hermanas capitulares provenientes de todos los rincones de la congregación subieron al monte del Escorial para comenzar los Ejercicios Espirituales introductorios al XVII Capítulo General bajo el tema “Discípulas y misioneras en camino sinodal”.
Primeramente, en la capilla del colegio, en el momento del rezo de vísperas, M. Isabel Moraza, Superiora General, dio la bienvenida a las hermanas y con gran fervor, presentó el icono de la Anunciación del Señor y el “Fiat” de María. En sus palabras nos alentó a contemplar a María y como ella, dejarnos guiar por la luz del Espíritu Santo, simbolizada en una vela que nos acompañaría encendida a lo largo de toda la experiencia capitular. Esa misma noche iniciamos los ejercicios espirituales, acompañados por María Dolores López Guzmán, una laica, esposa y madre, que suavemente nos condujo en la vivencia de los ejercicios.
Con gran alegría comenzamos, formalmente, el 10 de julio, las sesiones propias del XVII Capítulo General. En la Eucaristía del Espíritu Santo, presidida por el P. Elías Royón s.j, fuimos invitadas dejarnos conducir por el Espíritu buscando caminos de comunión, haciendo hincapié que, la celebración de un capítulo General, no es solo un acontecimiento significativo para la Congregación, sino un acontecimiento eclesial que enriquece a todo el pueblo de Dios. Luego de la preciosa celebración, en la que estaba presente toda la familia concepcionista, dedicamos la mañana a la realización de las sesiones preliminares, en la sala hermosamente preparada para tal fin. Esta primera parte, fue dirigida por M. Isabel Moraza, quien nos presentó una visión global de la congregación. A ella agradecimos su entrega generosa, su amor de madre y el ardor evangélico que caracterizó su acompañamiento a lo largo de estos años.
Finalmente, en horas de la tarde, tomó la palabra M. Rosario Moreno, Secretaria General, para realizar la presentación de la memoria de personal del sexenio en la que mucho se valoró la vida de entrega de cada religiosa en las comunidades y tanta vida sembrada en las obras apostólicas, por religiosas y laicos, de los distintos países donde estamos presentes. Sin duda, fue un día intenso, lleno de esperanzas y desafíos que se nos presentan en la actual historia congregacional. Por todo ello, nuestros corazones agradecidos se unieron en alabanza al Dios de la Vida con el rezo de vísperas para presentar al Señor todo lo vivido en este primer día.



















