M. Ana Lago, de 46 años, estudió en el colegio de la Inmaculada de Ponferrada, donde lo había hecho también su madre. Tras el Bachillerato en Camponaraya estudió Magisterio en León y pronto comenzó a trabajar en el colegio de Ponferrada, alternando los veranos con su actividad de misionera laica en Venezuela. Allí consolidó su doble vocación como maestra de niños y luego religiosa. Llegó a pedir un año de excedencia para centrar su misión en el país sudamericano hasta que sintió la llamada de Dios y decidió iniciar el postulantado, la primera fase de su formación, allí en Venezuela. Desde aquella selva de Morichalito, lugar donde las Concepcionistas tienen un colegio, hasta ahora, en que de nuevo está destinada en Ponferrada, Ana ha pasado un largo periplo por centros venezolanos y españoles. De casi todos ellos hubo representación en su celebración este sábado en la capilla del colegio, con más de doscientas personas.








