Himno de Graduación

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  No, no es otra generación más, es un grupo de guerreros que ha salido vencedor de la batalla jamás peleada.
Apenas entraban en su última etapa educativa cuando estallaba la pandemia y el confinamiento les mantenía recluidos en casa, suspenden las relaciones sociales como hasta el momento habíamos conocido y se reinventan, se adaptan, resurgen y logran sobrevivir a pesar de las dificultades con la mejor de sus sonrisas.
No ha sido un camino fácil, esta vez había más piedras en el sendero, algunos pequeños cantos entorpecían los pasos más firmes, otros grandes sistemas rocosos obligaban a caer ante las pérdidas sufridas durante la etapa: abuelos, madres y padres que nos dejaban a lo largo de estos dos cursos y a los que hoy, recordamos con una mención especial y cariñosa.
No, no reprimais las lágrimas, hoy hay que dejarlas fluir, que resbalen como trofeo que evidencia los momentos de alegría, de progreso, de nostalgia, de tristeza... Todos los sentimientos que quedan atrás, encerrados en la burbuja que os ha protegido en el último año pero que se empezó a fraguar hace 15.
Erais pequeños, muy pequeños, cuando atravesasteis por primera vez la puerta que os daba la bienvenida a casa. Quizá en ese instante sentisteis la sensación contraria, no sabíais que desde aquel momento empezasteis a formar parte de la familia Concepcionista, una forma de vivir se abría paso ante vosotros y, poco a poco, aquella sensación de desamparo en septiembre de 2006 al dejaros vuestras familias en las clases de 1° de Infantil, revirtió pasando a percibir aquel lugar como un emplazamiento acogedor, cálido y en el que además de protegidos, os habéis sentido y os seguireis sintiendo, queridos, comprendidos y acompañados para siempre 

VER Aquí el vídeo del himno 



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15 años después, los minutos de espera a lo largo de los pasillos transmitían emoción, había nervios conjugados con orgullo: sí, era el día de vuestra graduación, habéis conseguido superar vuestra vida escolar y ante la Virgen, estábais dispuestos a ofrecer vuestra trayectoria, vuestro trabajo y dar las gracias por tantos y tantos años bajo el amparo de María.
Con distancia y la disciplina marcada por los protocolos anticovid, entrabais en la capilla. Dulzura y elegancia, serenidad y orgullo, ibais ocupando los bancos, radiantes por dentro y por fuera. María Inmaculada despedía a la promoción de 2003, un grupo de jóvenes valientes, muy valientes, que ante ti se arrodillaban en su última eucaristía como curso.
Respeto y sentimientos. Muchos sentimientos que con permiso y sin miedo, hacían resbalar las lágrimas por las mejillas, y entrecortada la voz, dejaban salir las notas musicales de las canciones que ellos mismo habían elegido entonar para esta situación especial. Otra vez piel de gallina al cantar durante la comunión y dirigirse a Jesús como amigo, y confirmar que  "de ahora en adelante nada nos separará de ti".
De nuevo se eriza la piel, ha terminado la ceremonia y se unen por última vez para cantar el himno del colegio, una melodía que sienten como suya, un cántico que fortalece y que invita a alzar la voz y decir más alto "Gloria a Carmen Sallés fundadora" seguido de un regalo, entregado por M. Rosa Chao, superiora de la comunidad religiosa, el escudo de la congregación, una A entrelazada con una M que nos hace reconocibles en cualquier parte del mundo ¡Somos CONCEPCIONISTAS! 
En el salón de actos continúa la graduación, falta el calor de las familias que este año llega de forma digital a través de la retransmisión en directo. La imposición de las becas destapa los sentimientos más ocultos: risas, superación, felicidad y compañerismo.
A pesar de que extrañan al público presencial y una soledad inédita se hace presente en el salón, son héroes y han sido capaces de adaptarse a la situación y plantarle cara a las adversidades. Es un acto de celebración y son bienvenidas las manifestaciones de júbilo: hay bailes, actuaciones musicales en directo interpretadas por ellos, videos y como colofón de la jornada, esa última melodía que en el patio entonanan mirándose unos a otros y sacando voz de lo más profundo del alma para hacer de este canto que ya es tradición, una despedida que constata un "hasta pronto"
La etapa escolar termina, vuestra vida continúa y os reta con nuevos desafíos, nuevas metas y un recuerdo, el de vuestro colegio, el de vuestra segunda casa, que siempre, siempre, mantendrá las puertas y los brazos abiertos para vosotros.
 ¡Bienvenidos exalumnos! 
¡Concepcionistas hoy, Concepcionistas ayer, Concepcionistas SIEMPRE!  
 

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