El mes de la Virgen María

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Llegamos al mes de María, para muchos el mes más bello del año, bello como el corazón de la Virgen. En pleno año de la misericordia mayo nos estimula a pensar y a hablar aún más de la Virgen María. En efecto, este es su mes porque «invitan nuestros corazones a abrirse de manera singular a María» (Juan Pablo II, Mayo 1979) Durante este periodo recordamos las palabras del Papa Francisco sobre María, Madre de misericordia.

Así, el Santo Padre ruega que la dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios "porque ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre".  La Madre del Crucificado Resucitado entró en el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor.

 

«Dios quiere que no tengamos nada que no pase por manos de María» (San Bernardo)


Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios. María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir a ninguno. Dirijamos a ella la antigua y siempre nueva oración del Salve Regina, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el rostro de la misericordia, su Hijo Jesús.

En este mes de mayo, mes de la Virgen María, recordemosla como el puente entre nosotros y Jesús, con mucha fé, recordando que  también es nuestra madre.